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Durante la pandemia de coronavirus, en los Países Bajos se cerró parcial o totalmente la guardería en tres ocasiones. Sin embargo, siempre se ofreció cuidado de emergencia para grupos específicos: hijos de padres/cuidadores con trabajos cruciales y niños vulnerables. El cierre de las guarderías planteaba el riesgo de que los padres/cuidadores no pudieran o no quisieran seguir pagando el servicio de guardería. Esto podría haber llevado al cierre de las instituciones de cuidado infantil, una reducción en la oferta de plazas para niños (si los cierres ya no fueran necesarios) y a que los padres/cuidadores perdieran la plaza de sus hijos. Por ello, se trató de mantener la estabilidad del sector durante este periodo y brindar seguridad a los padres/cuidadores sobre la disponibilidad continua del servicio. Esto se logró mediante una compensación financiera del gobierno a los padres/cuidadores por los costes de la guardería a través de la TTKO, TTKZO y los programas municipales.
El Ministerio de Asuntos Sociales y Empleo ha solicitado a Dialogic y Oberon que evalúen la TTKO, TTKZO, los programas municipales y el cuidado de emergencia. Esto implica la implementación, eficiencia, eficacia y alcance de dichas medidas. Para llevar a cabo la evaluación, se realizaron encuestas a padres/cuidadores (n=977), organizaciones de cuidado infantil (n=399) y municipios (n=13), entrevistas (n=26), revisión de literatura, grupos focales (n=3) y una comparación internacional.
La evaluación demuestra que el sector de cuidado infantil se mantuvo estable y se sobrepuso durante y después del periodo de coronavirus. Sin estas medidas, hubiera sido probable que una parte considerable de las empresas en este sector quebraran o enfrentaran (grandes) dificultades financieras. Además, la mayoría de padres/cuidadores pudieron mantener la plaza de sus hijos en la guardería después de los confinamientos. La alta eficacia de las medidas se atribuye al gran valor que la sociedad otorga a este sector, lo que generó una motivación intrínseca en todas las partes involucradas para mantener en pie las guarderías. Además, los padres/cuidadores se vieron más motivados al ser compensados total o parcialmente por continuar pagando la guardería. No obstante, algunas organizaciones de cuidado infantil tuvieron dificultades para mantener suficiente personal en los grupos durante y después de los confinamientos, debido a diversos efectos externos.
El cuidado de emergencia también tuvo un efecto positivo en la estabilidad del sector, permitiendo que las ubicaciones continuaran operativas durante los confinamientos, facilitando así la reincorporación regular.
La disponibilidad del cuidado de emergencia fue excelente. En casi todos los municipios (98%), se ofreció cuidado de emergencia. Una parte considerable de los padres/cuidadores con trabajos cruciales pudo llevar a cabo su trabajo de manera (muy) satisfactoria. En general, la colaboración entre la Asociación de Municipios de los Países Bajos, la Autoridad Regional de Salud y Seguridad Pública y el Ministerio de Asuntos Sociales y Empleo fue evaluada positivamente, llegando rápidamente a acuerdos concretos sobre la implementación de cuidado de emergencia seguro. La comunicación desde el gobierno central a los padres/cuidadores sobre el cuidado de emergencia fue suficiente para transmitir el mensaje de su disponibilidad para padres/cuidadores con trabajos esenciales y niños en posiciones vulnerables.
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