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El 22 de abril, la evaluación realizada por Dialogic del Programa Smart Industry fue presentada a la Segunda Cámara junto con una carta al parlamento.
En 2015, en los Países Bajos se lanzó el programa Smart Industry por una coalición compuesta por FME, TNO, KvK, VNO-NCW y el Ministerio de Economía (EZ(K)). Este programa de red tiene como objetivo fomentar la digitalización de la industria manufacturera y aprovechar mejor las oportunidades que la tecnología digital ofrece. Dentro del programa Smart Industry se creó una estructura a nivel nacional (incluyendo una oficina de programa), hubs y fieldlabs. Desde el principio se ha seguido un enfoque regional que parte de iniciativas y esfuerzos locales. La estructura de fieldlab se estableció desde el inicio del programa con la designación de 10 fieldlabs, ampliándose posteriormente en años posteriores a los actuales 47 Smart Industry fieldlabs. Además, más recientemente (a partir de 2018) se han establecido cinco hubs regionales de Smart Industry. Durante el período 2015-2019, la financiación (por parte de empresas, el gobierno, la región, instituciones académicas y la UE) solo para los fieldlabs ascendió a aproximadamente €314 millones.
Aunque el programa ha contribuido a la digitalización continua de la industria manufacturera, no se puede calificar uniformemente como efectivo en todos los aspectos, ya que esto varía según el tipo de actividad. Tampoco se puede considerar eficaz de manera uniforme, especialmente desde la perspectiva regional. En ambos casos, aún se puede lograr mejoras. Dialogic ha recomendado continuar con el programa Smart Industry, pero con mayor claridad sobre sus objetivos, responsabilidades y ampliando en ciertos aspectos. Las principales recomendaciones son:
- Reconvertir el programa Smart Industry en un programa coordinado a nivel nacional con un hilo conductor claro y módulos definidos que se desarrollen y financien en colaboración con la región.
- Redefinir la ambición en cuanto al desarrollo de habilidades en relación con Smart Industry y determinar qué partes del desarrollo de habilidades deben y no deben incluirse realísticamente en el programa.
- Aclarar qué grupos objetivo deben ser alcanzados y centrarse en una mayor amplitud/escalada.
- Establecer claramente las funciones y responsabilidades entre el programa nacional (oficina), hubs y fieldlabs e incorporar suficiente dirección por la demanda.
- Formular una lógica de intervención en la que los objetivos de producción medibles se basen en los obstáculos que los empresarios experimentan en torno a la digitalización.
¿Quieres saber más sobre esta evaluación? Ponte en contacto con Pim den Hertog.